Conoce a Luz

El sol de la tarde comienza a dorarse mientras Julia, Daniel y María juegan en los campos que rodean su hogar a las afueras de Asunción, Perú. Su vida es simple y dulce, y les gusta de esa manera.

Su madre, Luz, dice que la vida no siempre se sentía así. Durante seis años, su familia no pudo vivir en su hogar porque su comunidad de San Isidro, en lo alto de las montañas del Perú, no tenía agua potable.

“Habíamos construido esta casa, pero no había agua en la comunidad,” dice Luz.

Hasta que San Isidro tuvo acceso a servicios de agua mejorados, Luz decidió que ella y sus tres hijos vivirían con su hermana, especialmente dado que el esposo de Luz a menudo está fuera de la ciudad por trabajo.

“¡Fue difícil!” Dijo ella. “No había espacio para los niños, y estábamos más cerca de una carretera, por lo que era peligroso para los niños.”

Los miembros de la comunidad en San Isidro formaron una JASS y juntos abogaban por un sistema de agua. Finalmente, el sistema de agua se completó, y Luz y sus hijos pudieron mudarse a su casa. Estaban tan emocionados.

Luz dice que los niños están más seguros y más felices aquí, hay espacio para que puedan correr y jugar. Y lo mejor de todo es que tienen agua cuando lo necesitan e incluso un baño nuevo.

Luz y otros en la comunidad asistieron a capacitaciones sobre el uso seguro de los servicios de agua y saneamiento, asegurando que el agua sea segura para beber, mantener baños, y practicar una buena higiene.

“Antes de las capacitaciones a las familias, nadie sabía o practicaba estas cosas,” dijo.

Eleazar Narro es uno de los directivos de la JASS en el comité de agua de la comunidad de San Isidro, que jugó un papel importante en la gestión de la construcción del nuevo sistema.

“Todos estábamos muy felices cuando terminamos el sistema de agua,” dijo Eleazar. “Celebraron y tuvieron una fiesta. Estaban diciendo, ‘¡Ahora con agua en nuestras casas, ya no necesitamos caminar para acarrearla!'”

Eleazar dice que ahorrar tiempo cada día ha permitido a las familias, como Luz, pasar más tiempo juntas y cuidar mejor sus campos y el ganado. Con servicios mejorados de agua y saneamiento, todos en la comunidad de San Isidro son más felices y más saludables.

“Me siento muy orgulloso de representar a nuestra comunidad y orgulloso de lo que hemos logrado,” dice Eleazar. “Estamos muy agradecidos de haber completado este proyecto de agua.”