Doña Elcira: Vivir sin agua es muy triste

El Chorrillo es un caserío del distrito de Cascas. Allí habitan alrededor de 31 familias. Hasta el 2020 se abastecían con agua de “nacientes o llamados ojos de agua” existentes en el caserío.

Doña Elcira (57 años) y su esposo José (62 años) viven en El Chorrillo más de 20 años. Elcira relata haber vivido días muy difíciles ante la ausencia de agua potable, ella recuerda que se abastecían con el agua de regadío y para ello debían hacer varios viajes cargando pesados baldes diariamente. Vivir sin agua es muy triste, uno no puede hacer nada, el agua es útil para cocinar, lavar las cosas, asearse y sin agua todo es más trabajoso. Ninguna persona puede vivir sin agua, no es bonito”.

Los esposos, recuerdan las carencias que sufrieron sus tres hijos al no tener agua, con 8, 10 y 12 años cargaban grandes baldes de agua alrededor de 3 veces al día. Para bañarse debían ir a un pozo grande que tenía la familia lejos de la casa. Elcira comenta “el agua que traíamos era solo para los quehaceres de la cocina, para lavar la ropa teníamos que hacerlo en uno de los pozos del agua para el riego o en el pozo donde nos bañábamos”.

Tras una pausa, el rostro de doña Elcira cambia, me mira feliz y comenta que este año al llegar el agua potable a su casa, ella se siente más contentan y descansada porque ahora ya tiene agua en la casa para hacer todo: asearse, limpiar la casa, cocinar, lavar. Esta alegría la ha inspirado a seguir con los arreglos de la casa.

Elcira ahora vive feliz y poniendo en práctica todo lo aprendido con la educadora sanitaria del proyecto. “Gracias a la educadora doña Rosita aprendí la importancia de tener un rincón de aseo, tener más orden en mi cocina y en la casa. A doña Rosita le agradezco por todo lo enseñado y los bonitos momentos durante sus visitas”.

Por su parte, José, esposo de Elcira y presidente de la JASS complementa las vivencias de su esposa diciendo: “antes, en el caserío, tomábamos agua no saludable y ahora todos estamos contentos con el agua potable porque para todos es el beneficio y por ello vamos a cuidar siempre nuestras conexiones”. José prosigue relatando que trabajaron muy duro junto con los maestros de obra y que hubo bastantes que hacer; sobre todo, en los puntos para la captación del agua donde se tuvo que rozar el monte hasta encontrar la naciente del agua y captarla hasta las casas.

“Con el comité de la JASS hemos acordado tener nuestra primera reunión en mayo para tomar acuerdos sobre el pago de la cuota familiar. De momento acordamos cobrar S/. 3.00 mensuales” señala don José.

José menciona que, al inicio la población estaba incrédula y tenía desconfianza del proyecto por tantos años de olvido que habían vivido. La preocupación los llevaba a pensar qué tan lejos debían ir a buscar para traer el agua al caserío; sin embargo, la solución plateada fue que cada casa tenga su propia captación. Ahora, las familias de El Chorrillo se sienten agradecidos por tener agua potable y electricidad. José recalca “ahora vivimos de lo mejor y contentos. El agua es vida y con agua tratada vamos a durar un poquito más. Por eso quiero agradecer a las instituciones y autoridades que hicieron posible que el Chorrillo tenga agua potable. A nombre de todas las familias de mi caserío ¡Muchas gracias!”.