Llegaron cuando los nercesitábamos más

Con esta frase, la doctora serumista Anadina Rosario Neyra narra los desafíos que afrontó el personal del centro de salud El Molino (Cascas), durante la pandemia por Covid-19

La doctora Anadina, llegó a la comunidad de El Molino en octubre del 2020, para realizar su Servicio Rural y Urbano Marginal en Salud (SERUMS). Era una época difícil, aunque la intensidad de la COVID-19 comenzaba a ceder lentamente.

El centro de salud El Molino alcanza a 10 caseríos del distrito de Cascas y con ello, a cerca de 4 mil personas. Los profesionales de la salud están organizados para cubrir las necesidades de la población. Cada uno de ellos realiza entre cinco (5) y seis (6) guardias o salidas comunitarias. Durante el pico de la pandemia estas salidas estuvieron limitadas. Actualmente se viene realizando el trabajo comunitario de forma progresiva. La vacunación del personal de salud, y de la gran mayoría de la población, lo permite.

El Molino es un centro de salud de categoría I-3; es decir, cuenta con un médico, una obstetra, consultorio para atención médica y ginecológica, un laboratorio y personal paramédico. Por ello, el acceder a un buen servicio básico de agua y saneamiento, es imperante para brindar una adecuada atención.

“La implementación del proyecto, en el centro de salud El Molino, para mejora de los servicios de agua, la instalación del módulo para el lavado de manos y toda la asistencia técnica que se brindó al personal, fue una bendición” afirma la doctora Anadina.

La intervención del proyecto desarrollado por Water For People en alianza con Green Empowerment, ha permitido una mejora considerable en la atención médica a través de la mejora en el sistema de agua potable de este centro de salud. El impacto de este trabajo se reduce a la sola expresión del personal de salud “Llegaron cuando lo necesitábamos más”.

El proyecto mejoró la red de agua potable, cambio de grifería e implementación del módulo para el lavado de manos. Además, brindó capacitación sobre la operación y mantenimiento del sistema de agua potable del centro de salud.  

“Las personas que vienen al centro de salud ahora tienen un lugar destinado exclusivamente para el lavado de manos y el personal aprovecha ese momento para brindarles las charlas demostrativas del correcto lavado de manos. Los niños son los más felices”. “Cuando una gestante llega para su control, la obstetra hace que se lave bien sus manitos, antes de ir a la zona de triaje; de esta forma no solo se cumple con los protocolos sanitarios, también enseñamos a la gestante sobre la importancia de esta práctica”, comenta la doctora. El personal de salud también ha retomado el trabajo extramural o comunitario, desplazándose a las comunidades para realizar visitas casa por casa haciendo un control de salud a la población que aún es temerosa de ir al centro de salud por la pandemia, y allí brindan consejería sobre buenas prácticas sanitarias. Médico y enfermera realizan charlas sobre: tuberculosis, alimentación saludable, vacunas, enfermedades no transmisibles y principalmente, lavado de manos.