Marco: el agua es todo

En el distrito de Cascas, cerca de los 1,900 m.s.n.m. se encuentra el caserío Las Tunas, lugar donde recientemente se ha construido el sistema de agua potable. En este caserío trabaja Marco, el profesor de la escuela, quien nos cuenta las vivencias de docentes y alumnos antes y después de la llegada del agua a este lugar.

“Antes, los niños traían de sus casas, botellones llenos de agua para poder lavarse las manos o asearse cuando llegaban a la escuela. Ellos siempre caminan desde sus casas para acá, algunos caminan 30 minutos y otros un poco más o un poco menos, y llegaban sudorosos con ganas de refrescarse antes de ir al salón de clase. Ahora con el agua instalada en este caserío, las cosas han cambiado y la vida de los niños, se hizo más fácil, porque el agua lo es todo”

La escuela n° 82123 del caserío Las Tunas funciona desde el 2003 aunque fue en el 2008 que se obtuvo la resolución de creación, por parte del Ministerio de Educación. Marco nos cuenta que desde el año 2003 siempre se sufrió por el agua e incluso no solo los niños y profesores que pasaron por esta escuela, sino también las madres de familia que llegaban a hacer la limpieza y a preparar algunos alimentos para el almuerzo de los niños.

“Hemos trabajado hombro a hombro con los padres de familia para lograr tener nuestra agüita, ahora tenemos nuestra pileta de agua y los niños pueden disfrutar de un buen momento durante el lavado de manos, también estamos próximos a culminar con la instalación de nuestros baños para que así, los niños, tengan todas las condiciones para poder estudiar en un ambiente más cómodo y que les haga sentir bien”, nos dice Marco.

Con la llegada del agua a la escuela, los cambios no se hicieron esperar, en el aula de 13 alumnos se instaló un rincón de aseo donde cada niño tiene un peine y una toalla, así como un frasco de jabón líquido y un espejo. La hora del recreo es la más divertida, en este tiempo los niños disfrutan no solo de jugar sino también de un refrescante momento para el lavado de manos e higiene personal.

Marco, con ojos impacientes también nos comparte su inquietud “ya logramos el agua potable, ahora debemos trabajar unidos para lograr la construcción de la carretera, definitivamente muy importante, así el agricultor podría sembrar y llevar sus productos a vender a Cascas, eso traería progreso no solo al caserío sino a las familias de este lugar”.

Antes de terminar la conversación, Marco toma una pausa y pensativo nos vuelve a decir “ahora tenemos el agua, pero todos sabemos que año a año el agua dulce se está agotando, lo bueno de este proyecto es que hay micromedición y esa es una buena manera de ahorrar el agua. Sin medidor el agua se gastaría quizá mucho más rápido, pero con el medidor en la casa o la escuela, ya nos hace tomar conciencia que debemos cuidarla y no malgastarla”.