Ruth: El agua es el motor de la salud

Ruth es una líder del caserío Las Tunas, siempre sonriente y optimista. Es madre de dos niños y además cumple el rol de agente comunitaria y es secretaria de la Junta Administradora de los Servicios de Saneamiento (JASS). Con ojos brillantes y la sonrisa a flor de piel nos narra emocionada el cambio que ha sufrido la comunidad desde que llegó el agua a Las Tunas:

“El caserío ahora está más bonito y las casas las hemos modificado. En mi casa, antes las paredes solo eran adobe, pero con la misma alegría de tener el agüita en casa, hemos tarrajeado y pintado nuestras paredes para que sea más iluminado”.

Ruth hace una pausa, bebe un poco de agua y prosigue su relato con una emoción que inunda todo el ambiente. Surge una pregunta ¿El cambio nació espontáneo o es la magia transformadora de tener agua en casa? Entre risas nos dice: “Bueno, teníamos la intención, pero fue la señora Rosita (educadora sanitaria del proyecto del agua potable) quien nos conversó sobre la importancia de hacer cambios para tener la casa más bonita. Ella nos dio la idea de mejorar no solo el ambiente de la cocina, sino de hacer una cocina mejorada. Mi hermano fue quien se decidió a construir la cocinita y mire, la hizo muy bonita, de adobe, tarrajeada de cemento y con su chimenea para que no se llene de humo la casa”.

Como agente comunitaria (promotora de salud) Ruth visita las casas de las gestantes y niños menores de 3 años. Ella es la encargada de vigilar la buena salud de estas mujeres y niños. Con la llegada del agua a las viviendas, Ruth nos comenta feliz que pronto se verá un cambio significativo en la salud de las familias y especialmente en las mujeres gestantes y los niños.

“Yo visito a las familias y les converso sobre la importancia del lavado de manos, de tener la casa limpia, de consumir agua hervida. Ahora, con la llegada del agua potable, el problema de los parásitos va a disminuir grandemente. Los niños y las mujeres van a estar mejor alimentadas”.

Ruth, con la sonrisa característica y la buena disposición que transmite, concluye su relato agradeciendo a todos quienes hicieron posible que el agua potable llegara al caserío, concluyendo con esta frase ¡Finalmente, este sueño se hizo realidad!

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